Detalles de una propuesta cooperativa que nació en Luján para generar trabajo digno, inclusión social y cuidado del ambiente. Cómo funciona y el rol esencial de la difusión para que más vecinos aporten a la iniciativa.

Autor: Horacio Papaleo

UsinaEco Luján empieza a sonar en los oídos de vecinos y en especial de alumnos que a través de sus escuelas comienzan a aportar a una cooperativa que intenta ayudar al partido de Luján en una de las problemáticas históricas, recurrentes y que nunca logra una salida saludable para los distintos actores sociales. UsinaEco, como detallan sus integrantes, nació para sostener un nuevo paradigma en el tratamiento de los residuos.

“Soy uno de los impulsores de este proyecto. Por instancia de mi trabajo tomé contacto hace unos años (2014 para ser más preciso) con personal de CEAMSE para realizar charlas en las escuelas de Luján y Mercedes, para promover la separación en origen y reciclado. Ocurre que las dos ciudades mencionadas tienen basurales a cielo abierto y no cuentan con recolección diferenciada de los residuos. Con lo cual, luego de cada charla en las escuelas, sentía que además de la promoción había que avanzar un paso más”, cuenta Martín Brizuela, integrante de la cooperativa. “Este contacto con la información sobre separación en origen y reciclado, me hizo comprender la importancia y la necesidad de esta actividad, no sólo para el cuidado del ambiente sino también para la generación de trabajo digno. Despertando entonces  mi compromiso por encontrar soluciones, o al menos alternativas posibles, para abordar esta problemática. En el año 2016 pasé a trabajar en el CIC (Centro Integral Comunitario) ubicado en el Barrio San Fermín de la ciudad de Luján. Muy próximo al basural de esta ciudad. Viendo y conociendo realidades de familias que padecen por esa cercanía y al mismo tiempo obtienen de este basural los medios para subsistir día a día”, detalla, y añade que “comencé a leer e investigar y a tomar contacto con cooperativas de reciclado de ciudades vecinas. Comprobé que había experiencias exitosas que podían y debían ser replicadas en nuestra ciudad”.

Originalmente la propuesta era armar la cooperativa íntegramente con vecinos del bloque Los Santos (conjunto de barrios linderos al basural: barrios Santa Marta, San Fermín, San Jorge, San Pedro), pensando en el trabajo “como un ordenador en la vida”.

El trabajo como una herramienta vital para tantos jóvenes que prácticamente no tienen oportunidades de acceder al mercado laboral formal. Hoy para muchos de estos vecinos, el camino “más decente” es el de trabajar 10 o 12 horas en la quema, con condiciones deplorables.

La cooperativa les brindaría otro contexto laboral, primero trabajarían en un depósito en condiciones dignas, con residuos (separados en origen) y ya no revolviendo basura. Luego las jornadas laborales desde ya estarían reguladas con días y horarios, tendrían un ingreso mensual asegurado, una cobertura médica y social, pero principalmente la cooperativa les brindaría oportunidades genuinas de transformar su realidad a partir del trabajo.

Promoviendo, además, una mejora colectiva y no individual: “el esfuerzo propio para el beneficio mutuo”, predica uno de los valores del cooperativismo.

En ese marco, sostienen que “los recicladores urbanos merecen trabajar dignamente y con los mismos derechos que el resto de los trabajadores. Todos queremos cuidar el ambiente, pero alguien tiene que hacer el trabajo sucio”.

“Lamentablemente, nos costaba muchísimo poder sostener reuniones y planificar actividades con estos  jóvenes, debido al contexto de vulnerabilidad, situaciones de consumo, violencia y conflictos con la ley. Decidimos entonces cambiar la estrategia. Había que conformar la cooperativa y luego ir sumando de a poco a los jóvenes y vecinos del bloque. Echamos a andar entonces y nos acercamos al municipio, a la Universidad de Luján  y a las escuelas con nuestro proyecto. Tocando puertas y tratando de contar a todos nuestra idea e ir sumando voluntades y respaldo. La propuesta siempre es bien recibida en todas estas instancias”, aseguran los gestores de la propuesta.

Durante los meses de funcionamiento que lleva UsinaEco entablaron contacto con:

  • Área de ambiente del municipio, a cargo de Corino Griffini, delineando actividades en conjunto.
  • Universidad Nacional de Luján, en su área INCUEI y desde allí realizan varias vinculaciones, entre ellas planificar actividades con el Lic. Horacio de Beláustegui (docente de la carrera de Gestión Ambiental e integrante de la Fundación Biosfera, de la ciudad de La Plata).
  • Participaron de la mesa de trabajo propuesta por el Banco Credicoop en el espacio “Integrando Cooperativas”, que convoca a todas las cooperativas de la ciudad.
  • UBA (Universidad de Buenos Aires) en su CEP (Centro Experimental para la Producción) a cargo del Arq. Carlos Levinstong. Experimentaron con materiales para la construcción y artefactos para mejorar la calidad de vida de las personas de bajos recursos a partir del aprovechamiento de residuos.
  • CEAMSE está dictando un curso sobre Gestión Integral de Residuos en la UCA y están concurriendo los días lunes.

“Nuestro desafío es lograr crecer sostenidamente y para ello, entendemos, es imprescindible el trabajo conjunto con municipio, UNLu, empresas, comercios, entidades educativas, deportivas, culturales y demás actores sociales. Tenemos el compromiso y la determinación de avanzar hacia la construcción de una ciudad sustentable que permita cuidar los recursos y al mismo tiempo generar trabajo digno. Pero entendemos que esta debe ser una construcción colectiva”.

Desde UsinaEco destacan que “es necesario comenzar por aclarar que los residuos, en rigor, es lo que queda al final de un proceso o uso de un producto; que en tanto se los mantenga segregados junto a otros residuos compatibles, no constituyen basura, sino materiales útiles y disponibles para un nuevo uso o proceso. La basura, en cambio, se genera cuando residuos de clases incompatibles son mezclados y se tornan inútiles e irrecuperables para nuevos usos.

La crisis de nuestro basural, generada por la acumulación excesiva de residuos, los impactos ambientales y el rechazo creciente de la población, nos obliga a repensar el sistema de gestión vigente en el manejo de residuos”.

UsinaEco propone “reformular nuestra concepción de aquello que consideramos basura, para comprender que los residuos son recursos valiosos. Sólo entonces, asumiremos el compromiso de modificar nuestro comportamiento y ser más responsables en el consumo y la generación de residuos, teniendo como objetivo reducir el volumen de desechos que día tras día enviamos al basural”.

“En este nuevo paradigma -explican- adquieren un rol preponderante los recicladores urbanos. Existen experiencias exitosas, en ciudades cercanas, que deberíamos replicar.

Los residuos orgánicos son utilizados en compostaje domiciliario, en tanto los reciclables son separados en origen para facilitar su aprovechamiento por recicladores (cartoneros) conformados en cooperativas. Logrando la recuperación de PET, vidrio, cartón y papel, tetra-brik, electrónicos, neumáticos y metales que luego venden a distintas empresas que los reciclan e introducen nuevamente al ciclo de producción como materias primas. 

Consolidando así un círculo virtuoso que logra: minimizar la generación de residuos, reciclar y recuperar los materiales, disminuir el volumen de basura que se envía al relleno sanitario y al mismo tiempo, impulsar la generación de empleo digno y la inversión en materiales reciclados para el ciclo productivo”.

Agregan en la descripción de su propuesta que “el proceso de acopio y separación se realiza en los llamados Centros Verdes, lugares autorizados por el gobierno local para tal fin. De esta manera los ‘cartoneros’ logran mejorar sus condiciones generales de trabajo y de salud, acceden a una obra social y a los elementos y herramientas necesarios para  desempañar su tarea de manera eficiente y segura. Otro punto destacado de la formalización de los recicladores urbanos es la reducción del trabajo infantil”.

“Por citar un ejemplo, sólo en la Ciudad de Buenos Aires trabajan actualmente 12 cooperativas de recicladores urbanos. Ellos son los encargados de recolectar de manera exclusiva los materiales secos. Se los considera prestadores de un servicio público y por esto mismo fueron integrados al Servicio Público de Higiene Urbana en el año 2012. Gracias al reciclado, el compostaje y el tratamiento de diferentes fracciones de residuos, se logró al día de hoy la reducción en más de un 50% de los desechos enviados a rellenos sanitarios en comparación a 6 años atrás. Recordemos, además, que la disminución en el entierro de basura contribuye, a su vez, a disminuir los gases que provocan el calentamiento global, siendo el sector basura el cuarto en importancia en emisiones en nuestro país”.

La cooperativa indica que “las estadísticas indican también que cada persona genera en promedio 1 kilo y cuarto de basura por día. Por lo cual es responsabilidad de todos abordar esta problemática de manera impostergable e ineludible. Desde las distintas áreas de gobierno se deben garantizar las políticas que promuevan la reducción en la generación y el entierro; desde la sociedad es vital el compromiso individual y colectivo de asumir una mayor responsabilidad en el consumo y en el manejo de los residuos que generamos; y las empresas deberán incorporar estrategias para reducir el impacto ambiental en sus procesos de producción”.

La Cooperativa UsinaEco se propone como “Misión” que el reciclado “es una herramienta fabulosa que nos permite iniciar un círculo virtuoso basado en tres ejes: generación de trabajo digno; inclusión social y cuidado del ambiente.

Proyectando su futuro

Primera etapa:

  • Difusión, promoción y sensibilización sobre la importancia de la separación de residuos en origen. En este aspecto, ya cuenta con tres colegios como puntos verdes de recolección.
  • Difusión, promoción del compostaje domiciliario y/o comunitario.
  • Fomentar un comportamiento más responsable, de todos los actores sociales, en nuestros hábitos de consumo y post consumo.
  • Realización de capacitaciones, charlas, talleres y demás actividades para la promoción de una conciencia sustentable. Articulando con escuelas, clubes de barrio, instituciones deportivas y culturales, instituciones del estado, industrias, comercios y demás actores sociales que puedan replicar esta iniciativa.
  • Realización de jornadas itinerantes para recepción de materiales en plazas, colegios, barrios.

Para dichas jornadas se pueden pensar en colaboración con otras cooperativas, productores o comercios dar “reconocimientos” o “premios” al vecino que se acerque a dejarnos sus materiales reciclables.

Segunda etapa:

  • Recolección diferenciada de residuos.
  • Clasificación (separando en cartón, plástico, vidrio, etc.).
  • Acopio.
  • Venta.

Tercera etapa, a largo plazo:

  • Agregarle valor al material reciclado.
  • Alcanzar la producción de bienes finales a partir de estos materiales reciclados.

Testimonios

Gonzalo Santacoloma, socio de la cooperativa: “Mi experiencia personal de esta patriada de la cooperativa tiene su origen en la indignación: la indignación por la situación de niños y niñas buscando con sus familias en el basural objetos que les puedan ser útiles. También indignación por vecinos trabajando en situaciones muy poco humanas, con muy poca efectividad y eficiencia por falta de organización, y con algunos pocos que se aprovechan de toda esa falta de capacidad organizativa.

Frente a esto me encuentro con Martín y con Javier en el barrio, sintonizando desde el vamos en el objetivo de ofrecerles nuevas perspectivas de vida a tanta gente humilde y trabajadora.

A ese proyecto inicial madurado en el en el tiempo con charlas, con silencios fecundos, se dieron reuniones y trámites interminables, muchas veces frustrantes porque iban y venían de La Plata con correcciones, con agregados.

Aquí he conocido gente que estaba con la misma inquietud aunque los perfiles de cada uno y las expectativas por las cuales nos estábamos reuniendo eran bastante diferentes.

Sin embargo sintonizamos como una orquesta, que tiene muchos instrumentos, totalmente distintos entre sí, pero que conjugan en una sinfonía hermosa, donde hay disonancias, pero que después se resuelven en concordancias, que resultan todavía más significativas porque son acuerdos voluntarios que surgen de la creatividad y de la de las ganas de hacer juntos.

Y ahora viendo que la experiencia de sueños que parecían imposibles se están haciendo posibles, se concretan en logros reales con el aporte creativo de todos. Es una experiencia realmente entusiasmante y que resulta muy significativa para encarar las acciones futuras con optimismo. Lo mismo que la enorme esperanza que aporta el trabajo con chicos y adolescentes en las escuelas, que se van convirtiendo de a poco en agente motivadores en sus familias y en sus barrios para contribuir a que, finalmente, vamos a terminar en una ciudad mucho más linda, mucho más ecológica, mucho más sana para todos sus habitantes. Y que para la municipalidad también va a representar un aporte muy significativo en su tarea de ordenar y transformar el basural más grande de la provincia de Buenos Aires”.

Javier Cassini, socio de la Cooperativa: “Esta historia se remonta hace como 20 años atrás. El Barba no me dejó otra opción que cruzarme con Martín, hoy mi hermano de la vida. Soñábamos con algún proyecto laboral juntos. Pasamos de los castillos inflables a un salón de estética, de un centro cultural a una página web de compra venta de rodados. Pero el Barba también no nos dejó otra opción que cerrar negociaciones con la tarea de armar una cooperativa, y siendo fieles a nuestra esencia de afrontar el camino más difícil pero más gratificante, nada menos que una Cooperativa de reciclado. Así nació UsinaEco. Buscamos para conformarla gente noble, con ganas, energía y también con diferencias, porque desde ellas es desde donde se construye. Hoy somos doce socios con un popurrí interesante, tutti fruti diríamos en el mundo del reciclado. Intentamos cubrir todas las aristas: capacitación y concientización, cuidado del medio ambiente, trabajo digno con la inclusión social como un derecho y no un sueño. En lo personal creo en el cooperativismo. Porque no creo en la igualdad a secas, sino en la equidad, la igualdad de posibilidades, que cada integrante pueda desempeñar su propio talento y valores, y que por ellos se los reconozca e identifique. UsinaEco tiene la obligación de trascender en el tiempo, de dejar huella, de transformarse, tanto sus integrantes como a la sociedad, en mejores personas”.

Santiago, socio de la Cooperativa: “El residuo orgánico es un factor importante en este tema de la basura. Es el porcentaje más alto  del desecho que producimos y va a parar a los basurales a cielo abierto, ‘la quema’. Es por eso que tratando el tema con las escuelas y barrios, UsinaEco cierra de manera completa sus objetivos. Tengo a cargo en la cooperativa las capacitaciones en compostaje, lumbricario y huerta orgánica. Estamos ya trabajando en el Barrio 10 de agosto, el barrio Las Acacias y el Barrio del Parque Industrial de Villa Flandria. Establecimos puntos verdes y encuentros con los vecinos para que puedan hacer sus propias composteras hogareñas y actividades comunitarias en pos del cuidado del medio ambiente. Actualmente hemos diseñado vermicomposteras y composteras hogareñas”.

Marcos, socio de UsinaEco: “Me sumé a la cooperativa gracias a Javier y Martín que me invitaron a formar parte. Me gusta el cuidado del medio ambiente y quiero que desaparezca la quema. La basura de muchos es el tesoro de unos pocos. Quiero que se termine y se transforme en un trabajo digno para tantos que trabajan en la quema. Prefiero estar acá en la cooperativa y no en el basural como otras épocas. Creo que tenemos un futuro espectacular, nos va a ir muy bien si tenemos como hasta ahora el apoyo de la sociedad”.

Julio, socio de UsinaEco: “Cuando era pibe y tenía 8 años con mis hermanos más chicos íbamos al Ceamse a revolver la basura para llenarnos la panza. Cuando ya estábamos llenos juntábamos algo de metal para poder vender y con eso nos íbamos hasta la Capital a pedir monedas para llevar a mi casa. A veces no volvíamos. Tuve la suerte de terminar en Luján a los 11 años. Hoy pude formar mi propia familia, tener un trabajo. Pero nunca me imaginé que iba a volver a trabajar con la basura, que ahora le llamo residuo. Pasé muchas cosas duras y feas en el mundo del Ceamse y la calle. Hoy saco de eso la experiencia, que se puede salir adelante y que se puede trabajar en este tema con dignidad. Gracias a Javier y Martín por haberme invitado y mostrarme este mundo copado de la cooperativa”.

Hugo, socio de UsinaEco: “Queremos generar una alternativa de ingresos económico, con trabajo digno, a familias excluidas del sistema vigente. El cooperativismo es la forma por excelencia de formar al ciudadano no solo en derechos sino también en deberes. Entendemos al trabajo no sólo como una forma de ingreso económico, sino también como un aporte al desarrollo social, como una manera de colaborar con el bienestar del otro. Para el logro de estas convicciones no hay otra herramienta que la educación cooperativista.

Club de amigos: la cooperativa se encuentran en plena etapa de difusión de un “Club de amigos” para sostener el espacio de recolección, combustible, logística, difusión. También elaboran composteras y muebles con palets. “Todo es para juntar unos pesos que nos ayuden a mantener la propuesta. El Alamo, otra cooperativa, nos permitirá conseguir un mejor precio de venta del material recolectado. La cuota mensual es de 50 pesos pero los vecinos pueden sumarse del modo que crean conveniente”.

Articulo original en El Civismo