La cooperativa de reciclado conformada hace algunos meses trabajará para hacer de Luján una ciudad sustentable. Con una participación activa de vecinos, acentuará el primer eslabón de la cadena de reciclaje que implica el acceso a la información y la separación en origen de los residuos. “Hay que entender que nosotros somos responsables de los residuos que generamos”, enfatizaron.

A partir de la premisa de que los residuos, en tanto etapa final del proceso o uso de un producto, no constituyen basura sino materiales útiles y disponibles para un nuevo uso o proceso, nace y despliega su trabajo una cooperativa de reciclaje en la comunidad.

El sistema de gestión actual en el manejo de residuos impulsó a un grupo de vecinos a repensar los modos en que estos son tratados. La basura, es generada cuando residuos incompatibles son mezclados y por tanto ya no hay posibilidad de volver a utilizarlos. Sumado a esto, la problemática ambiental y de salud que atraviesa el basural a cielo abierto en Luján, al igual que el trabajo indigno de quienes viven de la basura, exige el despertar de los ciudadanos para contribuir a partir de la reducción de residuos y el proceso de reciclado.

Así, la cooperativa UsinaEco trabajará para reformular la concepción de lo que es considerado basura en conjunto a una visión que comprende a los residuos como recursos valiosos. El proyecto contempla una serie de etapas que abarca desde la concientización y finaliza en la reutilización. La principal tarea será el trabajo en cuatro escuelas del partido para luego ir ampliando la propuestas al resto de las instituciones del distrito.

“Esto va por el lado de hacer el click en la cabeza del ciudadano, por eso entendemos a la escuela como un eslabón fundamental para que se pueda multiplicar desde ahí a los hogares”, expresó Martín Brizuela presidente de la cooperativa.

El acceso a la información, la responsabilidad en el consumo y el fomento de la separación de los residuos serán los disparadores durante la segunda parte del año en escuelas que sus currículas implican a la problemática y avanzaron en el proceso de reciclado. Una vez en marcha la separación de origen la cooperativa garantizará su recolección y posterior venta para continuar con las etapas del proceso.

Por otro lado, comenzaron la labor con la comunidad del barrio Las Acacias. Allí, hace algunas semanas un grupo de vecinos y vecinas trabaja en la reducción de la basura y en la recuperación de materiales de manera participativa y con el respaldo de los integrantes de la cooperativa para modificar el comportamiento del barrio con el objetivo de reducir los desechos que cada día son enviados al basural.

Foto: Victoria Nordenstahl

Así, adquieren suma importancia en este proyecto los recicladores urbanos, no solo para la separación de origen sino también en la creación del compostaje domiciliario con el fin de volcar los residuos orgánicos. “Entendemos que si el municipio no tiene los recursos económicos para hacer un relleno sanitario a nivel de Ceamse tampoco es justo que no se actúe sino que hay otras instancias intermedias como estas cooperativas que necesitan si o sí de la participación del vecino”.

Integrada por Martín Brizuela, Gonzalo Santa Coloma, Javier Cassini, Pablo Borgnia, Hugo Borgnia y Marcos Blanco la usina buscará a partir de la ejecución de pequeños proyectos llegar a la producción de bienes desde el reciclado. Colaboran en la creación y uso de estrategias, conceptos y gestiones Estela Tassi, trabajadora de la Universidad Nacional de Luján en el área de Incubadora de Empresas Innovadoras (INCUEI), y Horacio de Belaustegui, docente de la carrera de Gestión Ambiental. Además, el proyecto cuenta con el respaldo del Banco Credicoop ya que es parte del espacio Integrando Cooperativas.

“La basura es un problema real, y costoso en términos de dinero. Hay gente que luego está revolviendo la basura de manera indigna laburando para obtener los recursos que si nosotros lo separamos en nuestro domicilio estamos ayudando a esa persona. Hay que entender que nosotros somos responsables de los residuos que generamos”, identificó Martín.

Contemplando la inclusión social y el cuidado del medio ambiente un objetivo primordial es la dignificación del trabajo. “Uno habla de lugares de acopio y la primera imagen que tiene es montañas de basura y olor, ese no es nuestro objetivo”, contó Javier Cassini. Las últimas etapas del proceso implican la generación de fuentes de trabajo, en un lugar propicio para el trabajador o la trabajadora.

“Hay datos oficiales que se duplicaron las familias trabajando en la quema. Yo creo que el vecino no sabe eso, que hay menores de edad y mayores trabajando en situaciones insalubres y peligrosas”, agregó Pablo Borgnia.

Al igual que en barrios y escuelas UsinaEco invita a los ciudadanos a hacer la prueba de separar los residuos en orgánicos e inorgánicos para dar cuenta de los cambios reales que se generan. Para eso, confeccionaron una guía con la información necesaria para realizar ese accionar.

La partida es concientizar a la comunidad en cuanto a la responsabilidad por la basura generada. Y ante la falta de fomento y apoyo por parte del Estado en la problemática los vecinos de UsinaEco ponen el cuerpo para incidir en una solución inicial. En ese contexto la demanda del vecino es una herramienta fundamental para trasformar la realidad. “Que nosotros salgamos a dar una solución como vecinos desde nuestra casa, muchas veces el mejor reclamos es desde la acción. Cuanto más voluntades sumas, más estás poniendo sobre la maqueta”, manifestó Javier.

En esa línea, otro de sus integrantes, Gonzalo Santa Coloma, expresó que “la conciencia no es solamente del vecino es de la municipalidad porque en realidad la basura es un tema de gastos si no hay que hacer con ella, pero es en todo el mundo es una fuente de ingresos muy importante. Y la municipalidad tiene que generar conciencia de las dos cosas, del apoyo a las familias que colaboran generando menos basura y a las organizaciones que apuntan a procesar esa basura y qué hacer con el basurero de lo que te llega”.

Creaciones propuesta en las capacitaciones del Centro Experimental en la UBA. Foto: UsinaEco

Mientras trabaja con la comunidad UsinaEco realiza una capacitación en el Centro Experimental de la Producción de la Facultad de Arquitectura de la UBA dictada por el arquitecto Carlos Levinton. La propuesta es construir una usina de calor, que posibilita tanto cocinar como calefaccionar un ambiente de manera segura y eficiente a base de leña. A su vez, están en proceso de elaboración artesanal de ladrillos con la incorporación de recursos como plástico, EPS (telgopor), restos de poda y otras mezclas, utilizando los materiales que de otra manera terminarían en el basural.

La iniciativa recibe la colaboración de dos comercios de Luján, Expo ladrillos que les provee bolsones para la separación y traslado de los materiales que recolectarán de los contenedores que colocaran en las escuelas y el taller mecánico de autos Mechanic Sheep que les permite trabajar en su espacio e incluso les presta herramientas para avanzar con la construcción de la usina de calor.

Así, Luján suma el trabajo de UsinaEco partiendo desde la separación de origen que implica el limpiado y secado de los residuos para que luego ellos pasen a buscarlo, este sea acopiado y a partir de ahí comenzar el proceso para que ese residuo comience de nuevo. Sin un espacio físico propio por ahora, el contacto con la cooperativa es vía mail:usinaecolujan@gmail.com o al teléfono 2323 589458 (Martín).

Articulo original en Ladran Sancho